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viernes, 11 de agosto de 2017

Historia de una canción y sus mejores versiones: La jardinera



"La jardinera" es una tonada compuesta por Violeta Parra en 1954, sin embargo, adquirió notoriedad en una segunda grabación en 1961. Es uno de los temas más populares y queridos de su repertorio.



Por Rubén Reveco - Editor revista Machete

Recuerdo en especial el inocente juego de niños desojando los pétalos de una margarita: "Me quiere - mucho - poquito - nada" y haciendo estragos en el jardín de mi tía. También fue y es una práctica muy extendida entre los adolescentes enamorados. Cuando se termina de deshojar la margarita, el último pétalo les da la respuesta. Los ecologistas de hoy han salido en defensa de la "pobre margarita", argumentando que no existiría la necesidad de destrozar una flor, sino que sería suficiente con contar los pétalos.
Lo cierto es que este juego (al parecer no tan inocente) se hizo mucho más popular desde 1954 al compás de una tonada entre alegre y triste, a la vez.
De estrada la autora deja claro que va a cultivar la tierra para olvidarse de un amor y encontrar remedio para una pena. A medida que la canción avanza, va destacando las propiedades curativas de las plantas, costumbre tan sabia de todas las zonas rurales del mundo.




Violeta canta desde la sabiduría popular y le da voz a los oprimidos y acongojados. En "La Jardinera" revela algunos secretos populares de sabiduría de la naturaleza, anclados en la íntima conexión con la tierra y sus frutos. 
Como la mayoría de sus canciones, ha sido interpretada por diferentes artistas del mundo.




La jardinera

Para olvidarme de ti,
Voy a cultivar la tierra,
En ella espero encontrar,
Remedio para mi pena.
Aquí plantaré el rosal,
De las espinas más gruesas,
Tendré lista la corona,
Para cuando en mi te mueras.

Para mi tristeza violeta azul,
Clavelina roja pa' mi pasión,
Y para saber si me corresponde,
Deshojo un blanco manzanillón.

Si me quiere mucho, poquito o nada,
Tranquilo queda mi corazón.
Creciendo irá poco a poco,
Los alegres pensamientos,
Cuando ya estén florecidos,
Irán lejos tu recuerdos.

De la flor de la amapola,
Seré su mejor amiga,
La pondré bajo la almohada,
Para dormirme tranquila. 

Para mi tristeza...etc.

Cogollo de toronjil,
Cuando me aumenten las penas,
Las flores de mi jardín,
Han de ser mis enfermeras.
Y si acaso yo me ausento,
Antes que tu arrepientas,
Heredarás estas flores,
Ven a curarte con ellas.

Para mí tristeza...etc.

Canta Violeta Parra

Nadia Szachniuk

Míriam Miràh


Isabel Parra

Grupo musical Zapallo

Tamborelá

Rosa incaica


Ligia Piro y Liliana Herrero

Carlos Sánchez Trío

Sindicato sonoro





Charo Bogarín


Los finellis



“La jardinera” reúne, entonces, varios elementos de Violeta Parra, como por ejemplo, el motivo del jardín, que es una fuente que reaparecerá en su lírica, al igual que la mujer como jardinera, locera, lavandera o hacedora; es decir, profundamente ligada a lo ancestral telúrico.

La tierra se convierte en material para trascender el dolor y el cultivo de la tierra, tan común en Violeta, se convierte en la fuerza transformadora o redentora.

Para olvidarme de ti
voy a cultivar la tierra
en ella espero encontrar
remedio para mis penas.


Y es en la misma estrofa donde nuevamente aparece la ilusión a su propia reelaboración de la religión:

Aquí plantaré el rosal
de las espinas más gruesas
tendré lista la corona
para cuando en mí te mueras.


El crucifijo del amor ya expresado en “Maldigo del alto cielo” también aparece aquí como una manera de intuir, de expresar la naturaleza de este dolor, pero es también junto a lo religioso-personal que aparece lo folklórico-colectivo que vendría a ser el deshojar las flores de su jardín, elaborando así la analogía de lo que ocurre con su propio cuerpo y con su dolor:

… y para saber si me corresponde
deshojo un blanco manzanillón
si me quiere mucho, poquito, nada
tranquilo queda mi corazón.


Así como en las Décimas, Violeta reitera aquí constantemente el hecho de autodenominarse bajo la tercera persona, es decir, con versos y frases como “aquí llegó la Violeta Parra”, las cuales resultan de absoluto interés para este poema donde ella se anuda, metaforizándose en una flor e introduciéndose dentro del poema: “Para mi tristeza violeta azul…”. La última estrofa del poema es reveladora y pertenece a ese núcleo de poemas de Violeta donde existe el poder de que el bienamado regrese a ese mismo jardín y se nutra de la misma substancia que también revitalizará a Violeta:

Y si acaso yo me ausento
antes que tú te arrepientas
heredarás estas flores,
ven a curarte con ellas.


Este final nos recuerda lo expresado por Violeta Parra cuando habla sobre el nudo de las alianzas que se unirán y se integrarán gracias a la capacidad reintegradora del amor. También en “La jardinera”, poema que adquiere una simbología poderosa y típica dentro de la creación poética de Violeta, se anuda la posibilidad de regeneración junto a la tierra, el jardín y el amor.

(FUENTE)



Margot Loyola y Violeta Parra





Museo de Violeta Parra “La Jardinera”

Después de muchos años de construcción, el 4 de octubre de 2015, abrió sus puertas el museo “La Jardinera” que contiene la vida y obra de Violeta Parra. Amplios espacios que exponen los elementos que Violeta Parra utilizó en su brillante carrera artística son acompañados de fotografías y recuerdos dentro de un contexto que abre las posibilidades de conocer profundamente la obra de esta chilena conocida y respetada en el mundo entero.




The gardener

To forget you,
I'm going to cultivate the earth.
I hope I can find in it
some remedy for my sorrow.
Here I'll plant the rose bed
with the thickest spines,
I will have the crown ready
for when you die inside me.

For my sadness, a blue violet,
red carnation for my passion,
and to know if you love me back
I pick the petals off a white chamomille.
If you love me a lot, a bit, or nothing,
my heart will stay calm anyway.

Little by little, the cheerful pansies will grow
When they are finally in bloom,
your memories will go far away.
I will be the best friend
of the poppy flower,
I'll put my pillow over it
so I can sleep calmly.

For my sadness, a blue violet,
red carnation for my passion,
and to know if you love me back
I pick the petals off a white chamomille.
If you love me a lot, a bit, or nothing,
my heart will stay calm anyway.

Sprout of lemon balm,
when my sorrows are growing,
the flowers from my garden
will be my nurses.
And if I'm not here
by the time you repent,
You will inherit these flowers,
come and cure yourself with them.

For my sadness, a blue violet,
red carnation for my passion,
and to know if you love me back
I pick the petals off a white chamomille.
If you love me a lot, a bit, or nothing,
my heart will stay calm anyway.


Ver también:

Maldigo del alto cielo
Qué he sacado con quererte


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