Redes

viernes, 23 de marzo de 2018

domingo, 11 de marzo de 2018

Los mejores carteles del 8M





En el 8M, la Huelga Mundial a favor de los derechos de la Mujer, evento celebrado el pasado 8 de marzo de 2018, la convocatoria fue masiva, imponente, en distintas partes del mundo.


De ello rescatamos algunas de las pancartas que se vieron, originales unas, duras las otras, graciosas algunas y conmovedoras las demás. Y todas, mostrando situaciones, hechos y reclamos reales. Aquí mostramos varias de ellas, junto a nuestra adhesión a esta lucha.




martes, 6 de marzo de 2018

El primer escultor olmeca

Un temblor estremeció todo su cuerpo: Sería el primer escultor de este lado ignorado del mundo. "Algo importante deben estar por hacer los olmecas".

Introdujo sus manos en el barro y sintió la textura de la arcilla humedecida por la lluvia reciente. Había sido elegido y sentía esa gran responsabilidad sobre sus hombros. También estaban orgullosos sus hijos y su mujer. Todos cooperaban en la extracción de la arcilla que daría forma al rostro de la futura escultura.
Los sacerdotes y los gobernantes no dudaron que seria el artista más indicado para realizar aquella obra. Se lo habían comunicado personalmente: “Modelarás el rostro de nuestro gobernante. Para que después de su muerte quede en la memoria de su pueblo y para que sea admirado por los que vengan”.


Por Rubén Reveco - Licenciado en Artes Plásticas

Introdujo sus dos manos en el barro. Sintió en su piel la suave textura de la arcilla humedecida por la reciente lluvia. En una mezcla de miedo y orgullo continuó extrayendo de la ladera de la montaña la tierra como para hacer un borrador de los que serían los primeros grandes monumentos de la América precolombina, situación que, desde luego, ignoraba.

sábado, 27 de enero de 2018

¿Por qué se celebra el 27 de enero el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto?

La fecha recuerda un episodio crucial en la derrota del nazismo. Se calcula que 6 millones de judíos perdieron su vida en los campos de exterminio nazi.


El 27 de enero de cada año la UNESCO rinde tributo a las víctimas del Holocausto. En esta fecha se conmemora la liberación en 1945 por las tropas soviéticas del campo de concentración y extermino nazi de Auschwitz-Birkenau.



Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi y sus colaboradores asesinaron a unos seis millones de judíos, -hombres, mujeres y niños-, en un intento de aniquilar sistemáticamente a la comunidad judía de Europa.
Aquel 27 de enero de 1945 el ejército soviético abría las puertas del infierno en Auschwitz-Birkenau, donde aún se encontraban algo más de 7.500 prisioneros, que recuperaban la libertad tras sobrevivir al horror de los campos de concentración nazis, donde Adolf Hitler puso en práctica con mortífero éxito su "solución final".
La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 1 de noviembre de 2005, en la Resolución 60/71 designar el 27 de enero Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.
En el texto de la resolución se cita que, la Asamblea General reafirmando la Declaración Universal de Derechos Humanos, en que proclama que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ella, sin hacer distinción alguna por motivos de raza, religión o de ninguna otra índole.
Se recuerda el artículo 3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el que se afirma que todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
El artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en los que se proclama que toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.
Teniendo presente que el principio en que se funda la Carta de las Naciones Unidas "de preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra" atestigua el vínculo indisoluble que existe entre la Organización y la tragedia sin parangón de la segunda guerra mundial. (EFE)

martes, 21 de noviembre de 2017

10 consejos para mejorar tu redacción



Enfrentarse a una hoja en blanco no siempre es una tarea fácil. En muchas ocasiones, por falta de inspiración o de ganas, resulta tedioso encadenar palabras, oraciones y párrafos. Por este motivo, es necesario recurrir a pequeños «trucos» que nos pueden servir de ayuda a la hora de redactar. Como resulta evidente, para ello se requiere tiempo y dedicación, pues esta es tan solo una hoja de ruta que recopila, con la experiencia de quien escribe, algunos consejos útiles para mejorar la redacción. 


Dichos consejos se podrían resumir de la siguiente manera:

1. CUIDAR LA SINTAXIS

La forma en la que nos expresamos está determinada, en gran medida, por los períodos sintácticos que utilizamos. Por ello, lo primero a lo que hay que prestar atención es a la longitud de las oraciones. Una sintaxis compleja y enrevesada dificulta en exceso la lectura de cualquier texto. Es decir, lo ideal sería que las oraciones no estuvieran compuestas por más de dos o tres subordinadas. También es preciso prestar atención a los incisos y aposiciones de los sujetos; en muchas ocasiones, aunque pensemos que estamos dando más información —y, por tanto, ayudando al lector a comprender el texto—, en realidad estamos consiguiendo lo contrario.

2. PENSAR EN EL LECTOR

Cuando escribimos un correo o una carta, lo primero que pensamos es en el destinatario. Con los textos ha de ocurrir lo mismo: no es lo mismo dirigirse a un público especializado que a un público general. Por ejemplo, en este artículo me he permitido la licencia de usar el llamado "plural de modestia", con el fin de involucrar al interlocutor en las afirmaciones que pueda estar haciendo. También el pensar en el lector implica cuidar el registro; no es lo mismo redactar un artículo para una revista de videojuegos que escribir un ensayo sobre la metafísica aristotélica.

3. VIGILAR LA ESTRUCTURA EXTERNA

Cada redacción requiere un tipo de estructura externa muy diferente. Por ejemplo, un artículo de periódico tendrá mayor división de párrafos que un ensayo o tesis por razones de espacio. Por lo general, si se trata de un ensayo, lo normal sería que cada hoja estuviera compuesta por un máximo de tres párrafos. Se estima que cada párrafo ha de tener entre cien y ciento cincuenta palabras. En otro tipo de redacciones se aconseja que los párrafos sean más breves y concisos. Depende, por tanto, del soporte y del tipo de documento que se vaya a escribir.

4. PRESTAR ATENCIÓN A LA ESTRUCTURA INTERNA

La asociación párrafo-idea resume a la perfección lo que concierne a la estructura interna. Además, en la primera oración de cada párrafo debe quedar especificado qué es lo que se va a abordar en las líneas siguientes. Recordemos la segunda premisa: pensar en el lector. En nuestra mente puede estar perfectamente estructurado lo que queremos comunicar, pero esa idea ha de quedar plasmada en un papel y debe ser entendida de forma idéntica o similar a como la entendemos nosotros.

5. CONOCER LOS MECANISMOS DE COHERENCIA Y COHESIÓN

Es importante remarcar que un texto ha de estar bien cohesionado y ser coherente. Y esto se consigue gracias a los conectores y marcadores discursivos y al uso de anáforas, catáforas y deícticos. Además, debe presentar cierta progresión temática, de tal forma que lo que se cuenta sea —como se ha mencionado— coherente. Por este motivo, en ocasiones resulta necesario echar mano de una hoja de papel y plasmar las ideas, hacer esquemas o una tormenta de ideas. De este modo, el texto se articula conforme a un esquema, de tal forma que los cimientos serán más sólidos que si damos alas a nuestra mente y dejamos que escriba por nosotros.

6. TENER UNAS NOCIONES BÁSICAS DE ORTOGRAFÍA

Una buena redacción no puede tener faltas de ortografía. Aunque se piense que quien leerá el texto no se dará cuenta, lo cierto es que la ortografía es como una carta de presentación. No debemos descuidar el hecho de que la redacción, en la mayoría de ocasiones, lleva nuestro nombre. A todos se nos cuela una errata —en la mayoría de ocasiones, por no revisarlo— o tenemos lapsus calami. Pero esto no da vía libre para no prestar atención a la ortografía.

7. REVISAR EL TEXTO Y DEJARLO "EN BARBECHO"

Como mencionaba en el punto anterior, en muchas ocasiones olvidamos que nuestro texto contiene una errata o falta de ortografía por no revisarlo. Y no solo es que sea necesario revisarlo, sino que, si es posible, es mejor que lo haga otra persona. Por la propia inercia de haberlo escrito, podemos pasar de largo ante una de estas manchas de nuestra redacción. Además, es importante dejar reposar el texto el tiempo que sea necesario, porque puede que, pasados unos días o unas semanas, pensemos que eso que está ahí escrito podría estar mejor. Normalmente suele ocurrir así; de todas formas, si vamos con prisa, lo mejor es pedirle a alguien que lo lea para saber si hay algún error.

8. UTILIZAR SINÓNIMOS 

Por diferentes motivos, a la hora de redactar un texto puede que nos estemos obcecando con ciertas palabras y que, sin darnos cuenta, las estemos empleando en exceso. Esto tiene fácil solución y pasa por recurrir al punto anterior; solo revisándolo y leyéndolo unos días después podremos dar cuenta de qué palabras se habían repetido. Resulta evidente que, si hablamos de las leyes de la termodinámica, las palabras ley o termodinámica aparezcan varias veces. Por este motivo, en caso de no poder sustituirlas por sinónimos, habrá que recurrir a anáforas o catáforas.

9. LEER OTRAS REDACCIONES

La mejor forma de aprender a escribir es leyendo. Si queremos escribir un ensayo, habrá que leer ensayos; si se trata de un artículo de periódico, lo mismo. Es decir, hay que fijarse en cuáles son los elementos que componen este tipo de documentos, pues cada uno requiere de una estructura concreta. Por ejemplo, en los trabajos de fin de grado, tesinas o tesis, es indispensable que aparezca un resumen o abstract, una introducción y una conclusión, referencias bibliográficas, etc.

10. CUIDAR LOS ELEMENTOS "AJENOS" AL TEXTO

Más allá del contenido del texto también está su presentación. Un texto que aparezca sin justificar, con letra Comic Sans y todo en negrita, difícilmente resultará, a simple vista, agradable de leer. Por tanto, no todo es contenido; no hablo únicamente de la forma —de la que ya hemos hablado en el punto 3—, sino de cómo se presenta un texto. Y por ello también hay que tener en cuenta la ortotipografía, un elemento que, a menudo, suele pasarse por alto. Esto concierne, verbigracia, al uso de redondas, negritas o cursivas cuando sea necesario, a los estilos de letra, a las citas textuales o a los subíndices y superíndices.

En resumen, la redacción de cualquier texto no es una tarea sencilla. Su principal dificultad radica en las pautas que se hayan asumido a la hora de escribir o teclear. Si se asimilaran estas diez ideas que se han esbozado, los resultados serían más que decentes. Aunque en absoluto es sencillo, pues implica dedicarle mucho tiempo a una labor que, principalmente, ha de gustarnos. Tampoco es necesario devorar manuales de estilo u ortográficos para redactar —aunque, sin duda, puede ayudar sobremanera—, pero sí se necesita, sobre todo, tener cierto interés en la lengua en la que vayamos a escribir.